Hola amigos singles, soy Mada y tenía 33 años cuando tuve mi super cita.

Ahí estaba yo, rodeada de amigas con novio, así que una noche decidí abrir cuenta en POF, ese maravilloso mundo que me ofrecía la posibilidad de buscar ese alguien especial que me invitara a cenar. Foto de perfil, soy maravillosa, encantadora y libre como el viento y ¡Zas! Comenzamos a hablar.

Siendo miércoles, no quisimos alargar mucho el chatear, así que ponte guapa, que el viernes por la noche nos conoceremos. Y nada más confirmar, fui a contarlo al chat de las amigas ¡Chicas, tengo cita el viernes! Y aquello se convirtió en la cita de todas: “Mada, cómprate un vestido. Mada, ponte un buen conjunto de ropa interior. Mada, ponte gloss… ¿En qué labios?”  Ya sabéis, cosas de amigas, jajaja!!

El gran día llegó, pero nunca pensé que la noche iba a acontecer de tal forma. Para empezar entramos a un pub, yo me pedí un Redbull y él una cerveza. Amablemente nos sirve el camarero y, de repente, veo como mi cita mete los dedos en el vaso, coge la naranja, la chupa y la vuelve a meter en mi copa ¡Horror! ¿Este qué está haciendo? Así que no me corté y se lo pregunté. Su respuesta “Estoy rompiendo el hielo”. Pues voy a pedirme otra y como me vuelvas a chupar la naranja lo que te voy a romper es la cara (pensé yo para mis adentros)

No obstante, un fallo lo tiene cualquiera, así que fui buena y lo pasé por alto. Los nervios pueden traicionarme también a mí. Pero lejos de ir a mejor la cosa fue de catástrofe a hecatombe. Entre preguntas típicas de qué te gusta hacer, qué deporte practicas, etc., comenzó su coronación:

  • Hueles? (Haciendo aspavientos con las manos)
  • Sí. Pero como te iba diciendo, en mi trabajo…

Intenté cambiar la conversación, ya que un olor bastante desagradable caldeaba el ambiente. Así que no le di mayor importancia y seguimos a lo nuestro. Pero de nuevo, en menos de 5 minutos me vuelve a soltar

  • Mada, tú lo hueles?
  • Sí, serán las tuberías del baño
  • Ay no, perdona. Es que estoy con la barriga revuelta porque he comido lentejas y no me puedo aguantar los pedos.

Imagios mi cara. ¿Me lo estás diciendo en serio?¿Estás aquí soltando todo lo que tienes dentro y me estás preguntando si los huelo?

A pesar de todo cené con él, aguanté todo el chaparrón con mi mejor sonrisa. El chico muy amablemente me pagó el taxi, pero jamás volví a aparecer.

Firmado: Mada, la naranja chupada


Si tu también quieres contarnos tu cita más divertida, loca, horrible… escríbenos a tuymilmas@tuymilmas.com, contando cómo fue tu historia. Acuérdate de firmar la historia con el seudónimo que tú elijas!


 

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