MENOS BLA, BLA, BLA Y MÁS GLU, GLU, GLU

Me llamo Carlota, tengo 36 años y soy single desde hace 8 años. Muchos pensaréis que soy fea o una loca de los gatos, pero no es así. Mi problema es que para mí la independencia es mi tele, mi mando y mi sofá. Aún no he conocido a un  hombre que haga que me vuelva tan loca de amor y me olvide de eso que es para mí la auténtica libertad. El viernes pasado, tomando una copa con mis amigas con el propósito de ponernos al día, nos echamos unas risas  contándonos nuestras últimas citas y pensé ¿porque no plasmarlas aquí? ¿Porque no hacer un blog con nuestras citas y las de más gente para ver que se cuece en el mercado?

Así que, mientras pensáis o no en mandarme una a: tuymilmas@tuymilmas.com voy a empezar con una mía.

Cuando entro en Tinder siempre sigo el mismo “MODUS OPERANDI”, edad, fotos, si tiene algo escrito en el perfil y sobre todo su música, esto último es una de las cosas que a mí me parecen que más dice de las personas, porque normalmente siempre se ponen las fotos en las que uno sale más favorecido, pero en la música no se puede mentir.

Edad: 35

Fotos: 4, todas de viajes, Noruega, Dublín, Ámsterdam y Praga, en todas con un aire castellano, alto, moreno y de ojos azules.

Música: El columpio asesino.

Me encantó y le di a “like”, él ya le había dado, así que nos pusimos a hablar. Me contó que viajaba mucho por trabajo (no podía ser más perfecto) un hombre que viaja por trabajo te da la independencia que necesitas para hacer tus cosas y los encuentros son fantásticos. Era simpático, mordaz y tenía ese humor negro que tanto me gusta. Yo en ese momento me iba a hacer el Camino de Santiago y no teníamos mucho tiempo para quedar hasta mi regreso, quedamos en que cuando volviera nos veríamos, me hizo prometer que le traería una botella de albariño.

Ya de vuelta y no con una botella de albariño sino 3, llegó el día de nuestra cita. Me vino a buscar a casa. Me puse monísima y salí de casa con la botella de albariño bien fresquita. Subí a su coche, le di dos besos y me di cuenta de dos cosas: que olía fenomenal y de la música que estaba sonando en su coche en ese momento.

Durante el trayecto no tuvimos mucha conversación, era muy tímido. Vivía en un chalet perdido de la mano de Dios, era enorme, con piscina, muy sofisticado, en el salón tenía un piano de cola y unos retratos de sus bisabuelos. Me senté en un chester mientras se fue a por dos copas de vino. Cuando me sirvió la copa pensé: “¡Carlota bebe, bebe antes de ponerte a parlotear cosas sin sentido como haces cuando estas nerviosa!”, y es que ¡odio tanto esos silencios! Pero inevitablemente no se había roto el hielo y se produjo ese silencio tan incómodo. En ciertas ocasiones no suelo pensar lo que digo, así que de repente me di cuenta de que le estaba diciendo:

–Ahora es cuando me descuartizas, ¿no?

Afortunadamente nos empezamos a reír y la tarde-noche de vinos estuvo genial. Después de ésta hubieron muchas más citas y sobre todo con mucho más vino. Nuestra relación no llegó a nada pero lo pasamos genial ¡que es lo que cuenta!


Si tu también quieres contarnos tu cita más divertida, loca, horrible… escríbenos a tuymilmas@tuymilmas.com, contando cómo fue tu historia. Acuérdate de firmar la historia con el seudónimo que tú elijas!

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