ALSACIA Y SELVA NEGRA EN SEMANA SANTA
Hay viajes que saben a primavera, y este, en plena Semana Santa, huele a flores y muchos rincones increíbles por descubrir. Alsacia y la Selva Negra nos invitan a bajar el ritmo y entrar en un escenario donde todo parece cuidadosamente colocado para nuestro disfrute. Estrasburgo abre la ruta con su alma europea: canales que serpentean, plazas llenas de vida y casas de entramado de madera que cuentan siglos de historia mientras reflejan su silueta en el agua.
Colmar continúa el hechizo con una belleza casi irreal. Sus colores, balcones floridos y reflejos brillan como un decorado de cuento, despertando todos los sentidos y la cámara de fotos sin descanso. Muy cerca, Eguisheim gira sobre sí mismo como una espiral perfecta: un pequeño universo de callejuelas circulares, fachadas medievales y rincones que parecen guardar secretos felices.
El viaje se adentra después en la Selva Negra, donde los bosques legendarios cubren el paisaje y las aldeas de tejados infinitos parecen surgir entre la niebla. Aquí, los relojes de cuco siguen marcando el ritmo de una historia viva. Y como colofón, Heidelberg nos recibe con su elegancia romántica: un castillo dominando el valle, un casco antiguo lleno de luz dorada y plazas que invitan a alargar la Semana Santa un poco más.
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