TÁNGER, RUTA AZUL EN SEMANA SANTA
Hay viajes que no empiezan en un aeropuerto, sino en la imaginación. Y este, en plena Semana Santa, arranca con olor a sal y especias, cruzando el Estrecho para descubrir un Marruecos que vibra, sorprende y seduce a cada paso. Tánger nos recibe con su vaivén atlántico, su espíritu cosmopolita y miradores donde Europa y África parecen saludarse entre cafés, historias y brisas marinas cargadas de promesas.
Desde allí, el norte se vuelve más íntimo. La medina de Tetuán, blanca y luminosa, despliega su alma andalusí entre callejuelas tranquilas, talleres artesanos y una elegancia serena que invita a perderse sin reloj. El camino sigue hacia Chefchaouen, el famoso pueblo azul suspendido entre montañas, donde cada fachada parece pintada para transmitir calma y cada paseo se convierte en un ejercicio de contemplación.
El viaje da un salto en el tiempo en Volubilis, caminando entre columnas romanas, mosaicos y ruinas que cuentan historias de imperios pasados bajo el cielo marroquí. Y como gran final, Fez nos atrapa con su medina infinita: un laberinto cultural donde el tiempo se detuvo entre aromas intensos, puertas doradas y curtidores trabajando como hace siglos.
Una Semana Santa distinta, intensa y llena de descubrimientos.





